Después del suculento desayuno del hotel que ha dejado constancia de que el alojamiento es en un cinco estrellas, volveremos a retomar la ruta justo a la salida de este, en el Paseo del Parrote. Desde aquí podemos ver algunos restos de las antiguas murallas que, durante el siglo XIV fueron construidas para defender la ciudad vieja.
En frente del muro del jardín de San Carlos, por ejemplo, hay un mirador que se hizo aprovechando un baluarte y dónde se colocaron varios cañones de esa época. Este mirador ofrece unas sorprendentes vistas de todo el puerto. El puerto es dónde los yates y barcos de pesca atracan
Este puerto es uno de los cinco puertos deportivos de Galicia con bandera azul de la Unión Europea y desempeña una labor de primer orden en el campo de vigilancia y salvamento marítimo. Varias empresas alquilan embarcaciones de vela o a motor, y mi recomendación, para acabar de despejarnos, será un maravilloso paseo en alguna de ellas, que al mismo tiempo nos proporcionará una experiencia única. Si la economía o la inexperiencia os hace pensar que esta es una opción demasiado laboriosa, y vuestra estancia en la Coruña se corresponde con la época estival, podéis optar por un tranquilo paseo en el barco Rías Altas, un barco que cada hora zarpa desde la dársena de La Marina, en al esquina con el muelle de o Parrote, para realizar recorridos de una hora a lo largo de la ría de Coruña.A mi personalmente el contacto con el mar me abre el apetito, asique recomendaré ya un sitio para poder almorzar. Il Tocco Genovese, en el paseo de la Dársena 6, a escasos pasos del puerto, es uno de los más prestigiosos restaurantes italianos de la ciudad. Una limpieza extrema, acompañada de un más que cordial trato y una acogedora atmósfera lo convierten en un restaurante que, si amáis el mundo de la pasta, no podéis dejar de sin visitar.
Entre el puerto se encuentra el Castillo de San Antón, que será nuestro destino para la sobremesa.
Hoy en día es un museo arqueológico, pero, originalmente fue construido como fortaleza para defender la ciudad de la entrada de barcos enemigos al puerto, y poseía un pequeño hospital en el que pasaban cuarentena los marineros con enfermedades contagiosas. Más tarde fue usado como prisión, donde estuvieron encerrados varios personajes ilustres de Galicia. Un dato curioso es que, alrededor de él permanecen hundidos restos de barcos antiguos, de épocas romanas, vikingas y medievales.Un poco más adelante, la Torre de Control Marítimo se levanta como en medio de la nada con forma de una gran hache.
Esta torre fue construida después de que un petrolero llamado Mar Egeo se hundió e incendió al lado de la Torre de Hércules en 1992. Además, cuando en el año 2002 tuvo lugar un nuevo accidente, el del petrolero Pestrige, quizás más conocido pues amenazó además a las costas francesas y portuguesas, fue el lugar desde dónde se dirigieron todas las operaciones para solventar el desgraciado accidente.Al anochecer, un paseo por la Dársena nos conducirá de vuelta al hotel dónde cenaremos. Y es que no podemos alojarnos en este hotel sin degustar su cocina. Será, sin duda alguna, la mejor manera de despedirnos. Con una cuidada cocina de autor, que te permiten disfrutar de la gastronomía gallega emplatada a forma de pequeña obra de arte con y unas vistas excelentes de toda la bahía coruñesa.
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