A modo de curiosidad contaré que el estadio no pertenece al equipo, si no al ayuntamiento. Pero lo más sorprendente de todo es que el equipo se lo alquila por solamente 1 € al año. Alrededor del estadio hay varias estatuas que se construyeron en honor a los mejores futbolistas que pasaron por el equipo. Nuestra ruta abandonará ahora el paseo marítimo, pero éste todavía continúa durante algunos kilómetros. Si siguiésemos por el nos encontraríamos un monumento llamado Obelisco Millenium, que, echo de cristal gallego grabado con dibujos de la historia de la ciudad, fue construido hace 10 años para celebrar el comienzo de una nueva era. El lugar en el que está situado está a la misma altura que la Torre de Hércules, intentando representar la comparación entre el ayer y la actualidad.
Un poco más alejado, encontraríamos un gran ascensor panorámico de cristal que permite subir desde el paseo hasta el Monte de San Pedro, desde dónde se pueden contemplar las mejores vistas de la península coruñesa, y si se desea, acompañarlas de una exquisita cena, puesto que allí mismo se ha abierto un restaurante, que, aunque no es barato, ofrece unas sensaciones indescriptibles.
Después de este pequeño desvio, retomaremos nuestro circuito en el que rodearemos el Estadio, bordeado de restaurantes dónde comer a buenos precios, para continuar por la Avenida de la Habana, en lo que se conoce como Ciudad Jardín.
Este barrio planificado en los años 20 tenía como finalidad acoger a familias de moderados recursos económicos en viviendas unifamiliares con espacios intermedios ajardinados, al estilo de las viviendas inglesas. Pero finalmente, fue ocupado por los emigrantes que regresaban de hacer fortuna en América, y otorgaron a las casas un estilo colonial. Esta es la razón por la que son tan diferentes entre si y por la que casi todas poseen exóticas palmeras en sus jardines. Actualmente es una de las zonas más lujosa y cara de la Coruña. Continuaremos paralelos a la Plaza de Portugal, subiremos por Calvo Sotelo, hasta llegar a la calle Fernando Macías, dónde comeremos en el restaurante Artabria. Elegante, distinguido, y con una cuidada cocina creativa de autor, de gran calidad es esos sitios en los que te sientes como alguien importante. De primero os recomiendo las cestillas crujientes de zamburiñas, están increíblemente buenas.
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