jueves, 28 de enero de 2010

UN RAYO DE SOL..OH OH


Hoy programaré otro día tranquilo porque si los planes sugeridos para ayer se han llevado a rajatabla, creo que la noche ha acabado muy tarde y probablemente el despertar de hoy estará más próximo a la hora de comer que a la del desayuno. Asique recomiendo lo más práctico, comer en el propio hotel. Con esto también me gustaría recomendar que no dejéis de degustar los restaurantes de los hoteles en los que os alojéis. Creo que la gente debería aprender a perder el miedo de que se cumpla el falso mito de que el restaurante de un hotel es un coste demasiado elevado para una escasa satisfacción.
Como el hotel se encuentra justo enfrente del paseo marítimo, es muy sencillo retomar nuestro itinerario. Como podréis ver, el paseo continúa bordeando las playas del Orzán y Riazor, y pasando frente a modernas fuentes como la de los surfistas. El sentido de esta fuente es que el Orzán es una playa donde habitualmente se practica este deporte. Un poco más adelante, las banderas de Galicia y España presiden la coraza del Orzán, un rompeolas que divide las dos playas que componen la bahía, el Orzán y Riazor, y que es parte de las fortificaciones que antiguamente protegían a la ciudad.
Estas playas, igual que todas las españolas, comenzaron a tomar importancia a finales del siglo XIX cuando comenzaron a divulgarse las propiedades curativas de los baños de mar y la toma de sol. Comenzaron a ser entonces, un destino habitual durante el verano y, las señoras más pudientes de las zonas del interior se trasladaban a la costa coruñesa en busca de las propiedades del mar. Estas señoras se conocían con el nombre de “Catalinas” y en honor a ellas se hizo la estatúa que, como si quisiera dirigir el tráfico se alza en medio de una glorieta enfrente a Riazor.
No recorreremos nada más hoy, creo que la mejor opción es un baño de sol en cualquiera de estas dos playas y si es invierno, un paseo tranquilo atravesando las mismas. Antes de retirarnos, una buena cena en el restaurante Utopía, en la Avenida de Buenos Aires (enfrente mismo de la playa de Riazor).
Una opción para comer bien, con una excelente relación calidad precio, y una atmósfera vanguardista, muy moderna y distinta. El rape en salsa de guisantes o el solomillo de cerdo en salsa de moras son mis recomendaciones para terminar este breve día.

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