Al entrar en ella parece que te aíslas en un micro espacio que nada tiene que ver con el bullicio que dejas atrás. Calles estrechas, empinadas travesías, casas con historia, piedra, leyenda…un escenario de cuento de hadas…o de meigas…donde daremos nuestros primeros pasos.
Al pasar la Puerta Real, subiendo por la calle Santiago y girando hacia la derecha por la calle Tabernas, que curiosamente es de las pocas calles que no tiene este tipo de establecimientos, se llega a la Casa Museo de Emilia Pardo Bazán. Este edificio, que resulta ser un típico Pazo urbano, fue vivienda familiar de la sonada escritora y, actualmente, comparte dependencias con la Real Academia Gallega de la Lengua. Quizás, esta ubicación contigua esté relacionada con que Doña Emilia fue uno de los principales propulsores de la susodicha Academia.
En el interior, pueden contemplarse un gran número de pertenencias personales de la condesa, tanto de su vida cotidiana, que pueden hacernos imaginar como era su día a día, como todos los objetos artísticos y referentes a su obra literaria e intelectual que poseía en esta casa. Hasta contiene la reinstalación de su propio dormitorio, eso tan típico en las casas museos y que a mi particularmente, nunca dejará de ponerme los pelos de punta contagiándome una extraña sensación al haber palpado la cama dónde durmió alguien que es espectro desde antes de que naciera.
Justo enfrente se encuentra La Iglesia de Santiago, el más antiguo de todos los templos coruñeses (pertenece a los siglos XII-XIII). Por lo que he sabido, es además el más representativo e importante. Este es un título que le viene de antiguo, pues ya en el siglo XV se reunían las autoridades de la ciudad en su atrio.
Desde el exterior, la mezcla de estilos románico, gótico y compostelano, dan muestras de que a lo largo de los siglos sufrió varios deterioros, incendios, reformas y reconstrucciones parciales. En la entrada principal, la fachada oeste, haciendo honor a su nombre, está representado el Apóstol Santiago a caballo en el tímpano.


A tan solo unos pasos, continuaremos nuestro paseo hacia La Plaza de Azcárraga, un lugar tranquilo y romántico, especialmente si es visitado al ocultarse el sol.

Antiguamente, además de celebrarse festejos y ceremonias de tipo público, era donde se realizaba la venta de grano y por eso recibía el nombre de Plaza da Fariña. Hoy en día acoge un bonito jardín, alrededor de la Fuente del Deseo.

Además, está situada contigua al edificio de Capitanía General de Galicia, que está presidido por la Plaza de Capitanía.
Al salir de la Plaza, y subiendo por la calle de Las Damas, se llega a la Iglesia de Santa María, conocida como “Iglesia do Campo” por estar primitivamente fuera de los muros de la ciudad, o Colegiata, por ser la sede de la máxima autoridad religiosa de La Coruña e incluso a veces, Santa María del Mar, por ser del gremio de los marineros, forma un conjunto de una belleza incalculable. Conserva prácticamente toda su estructura original, de estilo románico, siendo un ejemplo de la pervivencia de este estilo hasta bien entrado el gótico.


Siguiendo por la calle del mismo nombre que la Iglesia, vamos a dar a la Placita de las Bárbaras, enfrente de la puerta del convento de Madres Clarisas, sombreada de acacias y presidida por un significativo cruceiro.
A su lado, la Iglesia de Santo Domingo, de estilo barroco gallego, y de la segunda mitad del siglo XVIII.

Éste templo, construido dónde anteriormente había otra iglesia románica que quedo completamente destruida durante el asalto del ejercito inglés de Drake a La Coruña, tiene la peculiaridad de que su torre no está construida en el mismo plano que la fachada, sino ligeramente oblicua, dándole una extraña apariencia.
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